Impactar a los clientes potenciales fuera de sus casas ha sido el propósito fundamental de la publicidad tradicional. Los anuncios exteriores ayudaban a llegar a los clientes en movilidad con carteles fijos dentro de los negocios, vallas en las calles, mobiliario urbano, etc. A pesar de que algunas campañas se convirtieron en verdaderas obras de arte, había problemas que la publicidad exterior tradicional no podía resolver. La capacidad de segmentación era limitada, los costes, elevados, y además, la esencia de dirigirse a un cliente en movilidad chocaba contra el estatismo de los anuncios, que permanecían en los mismos espacios durante